lunes, 31 de diciembre de 2012
Hoy sale el sol, y piensas que para quien lo hace. Quisiste comportarte, ser el bueno de la película en esta ocasión. No funcionó. Las palabras que no dijo se le clavaron como cuchillas afiladas, heridas que no se cierran. La quiero, no podía decírselo pero la quiero. Ella atraviesa océanos y yo meto la cabeza en la arena. Quería decirle que no se fuera, pero era imposible. No tengo tanto valor. Era ridículo intentar atraparla cuando ya sabía que se iba a ir. Antes del primer beso ya sabia que se iba. Me metí en este atolladero porque quise. Ahora tengo sentimientos deportados y el alma en almoneda. Es hora de guardar armas, el reposo del guerrero. Buscaré paz interior, me centraré en estudiar y hacer algo de deporte. Seguir avanzando, seguir mejorando. Aunque el sol sea de invierno, alumbre poco y caliente menos.
Existen noches como esta, en las que nadie debería dormir solo, donde todo lo que nos rodea es una aguja que investiga cada poro.
Un día de estos
Un día de estos nuestras caras saldrán entre los más buscados y además saldremos guapos. Un día rodaran nuestras cabezas pero no se borrara la sonrisa de las bocas. Caeremos al fin de la cuerda floja tras tantos años de ser los reyes del trapecio. Estaremos marcados por todo, presos de las miradas de ceño fruncido y los gestos de desden. Aun así, te tendré conmigo, a mi lado. Así podré soportar cualquier contratiempo.
Sin instrucciones
La sonrisa perfilada que destaca entre la muchedumbre. Eso es lo que buscamos todos. Mientras buscamos pasa el tiempo y los demonios siguen creciendo y se hacen poderosos, intentas ver señales de cualquier tipo en cualquier lugar, pero el profeta está encerrado por delirios paranoides en la institución mental. Intentaron corregirte los defectos de fábrica pero no tenías manual de instrucciones.
domingo, 30 de diciembre de 2012
Naufragando
Quería que los mensajes de mis botellas llegaran a tus manos, allí se encontraba la verdad más absoluta que hay en mí. Así fui descorchando botellas, exprimiendo hasta la última de sus gotas de tóxico néctar. Los borrachos tienen la extraña capacidad de ser pedantes y cursis segundos antes de abrirse la cabeza contra la barra. Al final todos aquellos intentos de comunicación iban cayendo por el sumidero, filtrados en una suerte de hígado mental que hacía las veces de cerebro. Puede que fuera mejor, quedarse naufragando, la sal de la espuma de las olas entraba directa en las heridas. Así pasó el tiempo, el mar en calma, la brisa tranquila. A veces ansías volver a notar colmillos certeros en la musculatura perdida, como un miembro fantasma. A veces solo querrías no ser tu mismo.
Mesura
La mensura de los labios inciertos, como la mirada de una madre que ve a su niña descansar placidamente. No hay testigos, y el que no arriesga no gana. El bromuro lo segrega el propio cerebro, la desidia el día a día. La esperanza es una gata parda que anda sobre los tejanos en plena noche y se oculta en cada sombra. El dedo acusador siempre está al acecho y siembra de dudas a cada uno de los instantes. Ahí es cuando el bebe llora y la luna se oculta tras las nubes. Parece que hay ciertas cosas que como decía Bogart, están hechas del material con el que se hacen los sueños.
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