lunes, 25 de noviembre de 2013

Shhhh

Hay lugares especialmente sórdidos, como el bar del aeropuerto, como el puticlub de una carretera secundaria, como mi habitación los domingos por la mañana. Pero shhhh, lo mejor es guardar silencio, sonríeles a todos, no vaya a ser que piensen mal, no vayan a pensar que estas triste, que no quieres soportar un gramo más de esta latencia vibrante llamada vida. Te arrastras de la cama al sofá, te pones una copa, pones un disco, te haces una paja, todo a oscuras, porque no quieres ver el reflejo de tu propio cuerpo haciendo esas cosas, aquello sería mortal. Pero shhhh, disimula un poco, ¿que haces mostrando esa clase de sentimientos de pensamientos? ¿Acaso estas loco? Nadie quiere juntarse con un triste, nadie quiere ver tus tormentas eléctricas provocando pequeños ataques al corazón en tus entrañas, siempre tambaleándote, siempre al borde de la caída. Pero shhhh, ellos nunca están tristes, nunca sienten lo que tú, siempre están felices porque su vida es totalmente plena, porque siempre saben lo que quieren y como lo quieren, no dudan y no padecen, esa es la verdadera felicidad, así que cállate de una vez y sonríe.

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