miércoles, 5 de junio de 2013
Radiografía (II)
La marca azul de su tatuaje asomaba por el filo de la camisa abotonada que había remangado por el calor. El concierto había estado bien, aunque esperaba algo más de aquellos tipos por el precio de las entradas. Ruido de la estepa, como un gélido viento que da directo en tu tímpano. Soltó amarras una noche de verano con un tierno beso a su madre que pretendía simplemente hacerla sentirse mejor por no haberle dado todo aquello que en el fondo necesitaba. La fiereza de su aspecto no la hacías menos vulnerable, sobre todo cuando se encontraba en mitad de un gran número de personas y se sentía diminuta tan rodeada, puede que por la imposibilidad de encontrar una salida rápida de aquel sitio si se daba una situación de peligro que dudosamente sucedería. Siempre a la defensiva, se tomaba la vida como un combate cuerpo a cuerpo, militancia y beligerancia, si no estabas de su lado estabas en contra. Sus ideas claras sin salir de las fronteras que se había autoimpuesto le dieron una salida fácil dentro de una realidad dura. Camina o revienta. Ahora ve las fotos guardadas en cajas de cartón los días que hace limpieza en el trastero y se da cuenta de todo lo que se perdió y de los buenos ratos. Los pocos amigos que quedan se han desperdigado, el que se quedó colgado, el que pasó por todo tipo de instituciones, el que se perdió para encontrarse. Ahora vive de otra manera, aunque sigue pensando que sus convicciones no han cambiado tanto.
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