domingo, 27 de octubre de 2013
Balas de fogueo
La noche fue bien, pero patiné en el mismo momento de siempre. No supe que decirle, no supe como hacerlo, se fue como un pequeño pez que se salta de tus manos como cuencos atrapando un poco de agua salada. La verdad es que todo está bien, todo estable, puede que demasiado. Por eso puede ser que no escriba textos, que mi novela siga a medias y mis canciones no acaben de cuajar. Al final, la creación, es un proceso de equilibrismo, donde se pone en juego la cordura y la estabilidad de todo cuanto te rodea. Mañana será lunes, y aun recorren mi cuerpo miles de toxinas que introduje con felina voracidad, entonces llegará el recuerdo de la pólvora quemada en mitad de la nada. Mi sueño eterno es así, solo dura tres miradas. Creo que podría volver a enamorarme en medio de la fragilidad universal ahora que todo se esta deshaciendo como viejas paredes descalcificadas. Solo espero que ella este bien, que no me eche de menos, que no eche de menos lo que pudo ser, y que cuando levante tímidamente los parpados tenga la misma sonrisa que yo le habría regalado.
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