domingo, 27 de enero de 2013
Recargando
Mis pies de plomo me impiden bailar como lo hacía antes, pero es que no consigo ser el mismo. Me gustaría ir allá donde estés y encañonarte con la mirada, que te dieras cuenta solo con abrir los ojos de que estoy allí y cuales son mis intenciones. No tenerle miedo a la respuesta, ya sea dejarme ir o hundir mi cara en tu pecho. Puede que nunca fuera así en realidad, que es algo que me gusta recordar pero nunca he sido capaz de sostener el filo del cuchillo entre los dientes con una sonrisa de lado a lado. Puede que inventé algo que no soy y que no fui, pero puede que ahora lo sea, ahora que enfile un camino donde recorre con mis manos las marcas de tu piel.
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