sábado, 5 de enero de 2013

Verbena

Las tenues bombillas de la verbena ayudaban al claroscuro de los besos traicioneros en la plaza del pueblo. Las chicas sabían mover la falda y los niños mirar hacia nuevos lugares que no constaban en el mapa de sus ojos el verano pasado. Las primeras copas, los primeros porros, las manos que recorrían cuerpos traicioneros que sabían tan poco de todo y tanto de no querer nada mas. Los viejos dormitaban a la fresca con el vaso entre las manos a medias, y los padres se preocupaban por un rato solo de sus asuntos, rememorando momentos en los que solo eran una pareja. En aquellos huecos de libertad el cura no miraba y la abuela reía. Todos con la sonrisa pintada, la música era mala pero valía, las copas eran malas pero valían, las chicas eran malas pero las queríamos, aunque todo aquello solo valiera para aquella noche.

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