viernes, 22 de marzo de 2013

Carrera (II)

A los 17 descubrió la furtividad de los baños de la discoteca y los patios ajardinados. Bebió algo más que su propio peso y se quedó en nada. Pensó que se había enamorado cuando aquel chico la trató como a una persona pero en realidad solo estaba experimentando una faceta nueva. Los hechos empezaban a superarla cuando descubrió que ir rápido era en su cabeza igual a mejor. De encerrarse en un water para unos minutos de sudor atropellado a llevar un espejo en el bolso no hubo nada de margen. Los chicos que apenas cinco años atrás le habían manoseado por los rincones del instituto y las plazuelas ahora no acertaban a reconocer aquella cara carcomida.

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