viernes, 8 de marzo de 2013

Hipnohipters

La chica que te la chupaba detrás de un seto aprovechando la oscuridad de la farola apedreada mientras la banda de turno acababa la verbena. La misma que me ponía ojitos melosos cuando hablaba de filosofía estructuralista y discos de los años 50. Claro, se mudó a Barcelona. Tuvo un novio guiri con bigote. Se hizo terribles fotos de sus pies. Se lo bebió todo y aun así siguió escribiendo. Escribir como terapia y como línea de continuidad para tener algo que sostuviera en el tiempo. Gafotas, corte de pelo con un colador, ropas ambiguas. Dicen que publicó algo, dicen que le cambió la cara. Ahora la conocen en los bares de moda y bebe en copa de balón. Siempre creía que una noche la empotraría contra el cabecero de su cama, si la oportunidad existió la dejé correr. Ahora tendría que aguantar conversaciones sobre la maravillosa que es su vida y yo solo querría que buceara entre mis piernas temblorosas. Desde aquí te mando saludos monina, desde el nunca tendrás.

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