lunes, 18 de marzo de 2013
Carrera
A los 13 años descubrió lo que le gustaba pasar por aquella calle repleta de baches con su bicicleta. Un poco después, muy poco, se dejaba pagar por enseñar sus prepúberes pechos asombrosamente desarrollados. Si era guapo no solo los mostraba. Era fácil que poco a poco pasaran de tocar una parte para tocar todo lo demás. Solo si el chico le parecía guapo o era amigo. Demasiado joven para saber lo que es la mala fama. Conoció a aquel chico mayor que decía quererla, pero nunca le terminó de creer. Pero le sirvió para practicar en otras artes más interesantes como la mentira, la manipulación y el sexo quiropráctico.
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