martes, 3 de diciembre de 2013
Cenicero
Entró suave el humo, era mentira aquello de que toses la primera vez, tontadas de películas. No lo disfruté del todo, pero fue el primero, marcó un precedente, un antes y un después. Claro que no fue el último, al contrario, fue el primero de muchos más, en buenas ocasiones, en malas ocasiones, algunos liados, algunos sin filtro, otros con filtro, otros sin querer, cortos o largos. Pero siempre tenía algo parecido, algo como la primera vez, el humo emanado, el dulzor amargado al desprenderse de la boca, la incandescencia, (…). Ahí está, en tu mano, se lo que viene ahora, ya no tengo miedo, pero eso no impide que duela menos, acabas de terminar con todo y ahora toca apagarlo, en mi corazón.
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