martes, 30 de abril de 2013
Pasando por delante
Me miró como siempre, yo quise ver más allá pero no había nada. Solo estábamos mi imaginación y yo. La lluvia hacía su parte y la cerveza la suya. Cayó la noche, noches de esas en las que esnifas cocaína del culo de una choni en el baño de una alter pisando una mezcla de orines. Pero eso es el final de la noche, antes viste su cara y empezaste a mentirte una vez más. De repente te decías que no era tan guapa, que no era tan buena y demás. Falso, daba igual si para el resto era alguien del montón o directamente fea, para ti era preciosa, te encantaba y había que asumirlo. Esa era la realidad. Tus amigos te advirtieron, no está disponible. Pero no podías frenar lo que recorría por tus entrañas. Querías ser Zeus, raptarla como un toro, hacerte pasar por su novio y unir dos noches porque una no era suficiente. Querías ser perverso y al mismo tiempo cuidarla tanto. Es probable que ella nunca lo sepa, volverás a ponerte tu disfraz de hombre invisible y saldrás por ahí. A decirle adiós de la única manera que sabes. Volcado en el exceso.
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