domingo, 21 de abril de 2013

Rasurado

Notaba como el frío de la cuchilla pasaba por mi piel llevándose a su paso cada uno de los bellos que la poblaban. Más frío sentí cuando la toalla húmeda se llevó consigo los restos de espuma. Sus manos me acariciaron aquella zona hipersensible, aquellas pecadoras manos escrutaron mis venas una a una para dar paso a su lengua. Una nueva humedad se abría paso y el juego de la lengua se iba alternando con los labios que saboreaban todo cada centímetro. No pude aguantar mucho todo aquello, quería beberme y yo que me bebiera, así que se lo di todo. Mis piernas abiertas, y la ligera brisa que entraba a mi lado me dieron fuerzas para continuar dentro un segundo asalto.

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