lunes, 1 de julio de 2013
Insuflando
Fluye por todo tu cuerpo mi polaridad invertida, esa que me atrajo hasta ti. El biorritmo pausado al que viajan mis electrones no los hace mejores ni peores. La velocidad a la que viajan es constante, pero no lo es como asimilan los cuerpos esas ondas. La Tierra se acerca al sol y la marea baja de otra manera. Tu bello se eriza, mis pies se enfrían. Los alisios simplemente están, no tienen un punto de partida, al igual que ningún viento. Supersimetría que choca con el principio de incertidumbre. Naces luchando por una bocanada de aire, pero ya posees esa carga eléctrica, esa que a veces creo ver en el brillar de unos ojos lúcidos y puros. No me los vuelvas a esconder. La melanina petrificada de mis dedos recorre tu espalda y te tiembla el cuerpo, paso el resto de la mano y noto tu pierna temblar. Somos una tormenta eléctrica en mitad de este desierto. Déjame traer la lluvia y que florezca la rosa de Alejandría en mitad de ti.
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