sábado, 20 de julio de 2013

Política de cuerpos ardientes

Quieres que lluevan bombas, arrasar ciudades, crear de la mínima chispa ignífuga el mayor de los incendios, que las presas exploten y los ríos se desborden, abrir la caja de los truenos y dejar que todo eso aflore, tsunamis, que la marea suba de tal manera que arrase todo, tornados y vientos huracanados, una lluvia de azufre y fuego. Lejanos planetas que colapsan, quasars de los que fluye una energía incomprensible para nosotros. Es la intrínseca violencia del deseo, algo propio de las leyes universales que nos pertenecen y vemos en todo lo que conocemos, una bestia que recorre todo el cuerpo y quiere únicamente ser saciada. Escucha de fondo el sonido del mundo viniéndose abajo, es tu cuerpo contra el mío. Nada más.

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