martes, 9 de julio de 2013
Recuerdos de duro invierno
Déjalo sangrar, en algún momento tendrá que parar. Purificación medieval a cargo de tus malas artes y mis falsas esperanzas. Nada nuevo bajo este frío sol que no acaba de calentarme el corazón, por eso bebí anticongelante los domingos por la mañana. Nada de aquello sirvió para nada, mi boca sigue suspirando cada beso que no doy por darles salidas y que no se sigan acumulando. Lo peor no es que se los lleve el viento, sino que ni siquiera sabría a quien dárselos. Así que igual de marchito que cualquier cosa que intenta germinar con este entretiempo antártico enramo mi cruz con zarzas espinosas que no arden pero humean.
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