martes, 21 de mayo de 2013

Buscando una gota de calor (II)

Los chicos me dijeron que todo iría bien pero no terminé de creerlo. Mi nave espacial se quedó en el taller y de allí nunca salió. Quise llevarla a recorrer los confines del universo, pero ya era imposible. Así que tuve que contárselo, pero al poco tiempo se aburrió y se fue. Yo me quedé plantado. Todo quedó en silencio y note la helada distancia entre los cuerpos. Decidí ser terrenal y surcar los mares, pero mi barco sólo tenía una dirección que seguir, aquella que marcaba la constelación de tus lunares. Pero tú no estabas allí. El barco naufragó y hasta las ratas salieron corriendo. En el fondo del mar las cosas no eran tan distintas. A veces me escapaba a la playa y reconstruía su cuerpo con arena. Luego subía la marea, yo volvía a mi casa y las olas te borraban. Cambié de vida pero al final siempre me encontraba con cosas que te traían de vuelta. Alguien me habló de las sirenas, pero aquello sólo era una cuestión de deseo. Ahora solo pienso en respirar.

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