domingo, 26 de mayo de 2013

Espirales de bajas pasiones

Hay días que sin saber porqué se me despierta el instinto asesino y me doy de bruces con un espejo. Los recovecos de mi casa se llenan de tristeza y añoro las maratones sexuales. Podría encañonarte con la mirada, olvidar que tienes a otra persona que te quiere bien y soltarte un millón de verdades a bocajarro. Saltar al vacío, poner en hora mi reloj de arena, dar saltos mortales sobre el alambre. Podría ser un poco como otros y robar todas las sonrisas que encuentre a mi paso, sobre todo cuando se pintan en esa cara de buscadora de tesoros. Atracar a los niños del parque y pinchar los globos recién vendidos por los tipos disfrazados de la Puerta del Sol. Quererme un poco y olvidarte para siempre, porque sí, se que me estas leyendo y me da igual. Darle la vuelta al cielo y buscar estrellas dentro de los océanos. Recaer en antiguos vicios y jurar que no me quedan virtudes, que las perdí con el paso de los años. Mentirle descaradamente con el sol en la espalda y usar los puñales que tengo en la espalda para sacar los pedazos de carne de su cuello de entre mis dientes.

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