miércoles, 15 de mayo de 2013
La mañana
Una mano cómplice mece tus sueños. Descansa pequeña que nadie se va a llevar las telarañas. La pequeña lágrima, diminuta, saldrá por el rabillo del ojo, el mismo lugar por el que no quieres mirar atrás. Peregrinos de desiertos perennes, con la alegría de que allí nada puede incendiarse. Pero solo es un sueño, la mañana ya está a punto de llegar, y con ella los miedos y las profecías, también alguna esperanza. Se funden las bombillas de colores de las verbenas para que brillen más las velas de tus celebraciones en los ojos de los muchachos que buscan sin saber que hay de verdad en cada sensación.
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