viernes, 31 de mayo de 2013
Retorcido
Otra vela más para mi altar de la virgen de los fracasos, y empiezo a tener verdaderos problemas de espacio. El camino fácil nunca fue mi camino. No soy ningún desfavorecido, pero al mismo tiempo no ha sido una vida sencilla. A veces me lo recuerda la sangre seca de mi nariz, otras los dolores de huesos y cabeza. Las niñas me ofrecen golosinas y me llaman señor. Intento responder educado por fuera y poner una sonrisa. Llegué corriendo a casa, buscaba refugio. Tenía el día torcido, del mes torcido, del año torcido. Decidí no beber a solas para no repetir errores, para no coger el teléfono y hacer ridículas llamadas cargadas de la valentía que carezco. Me miré en el espejo y el reflejo me dio de lado. Reconocí en mi soledad que el día que me enterraran mi traje, el bueno, el de la piel, estaría repleto de medallas.
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