miércoles, 22 de mayo de 2013

Soldado al sol

Esa vela se fue consumiendo hasta no ser nada. Puede que sus restos sigan por allí, en lugar donde crece la locura. Los fundidos en negro que amenazan tus pensamientos tienen parte de la culpa de que te cueste dormir, simple miedo a que todo acabe y nunca despiertes. Existen muchos tipos de riqueza, y tú naciste en el medio de la nada. Y como decían en El Gran Gatsby: “las mujeres ricas nunca se casan con hombres pobres”. Mi sonrisa de chatarrero es incapaz de abrir ciertas puertas, alicatando el excusado de tus pensamientos, revolviendo allí donde nadie quiere mirar. Todos graban y hacen fotos a los soldados que besan a sus mujeres al regresar a casa. Es bonito, es épico. Pero hay cientos de ellos a los que nadie espera. Preparaba extraños brebajes elaborados con secretos para acallar las voces que entraban en su cabeza desde otras realidades. Sabía que así solo estaba poniendo paréntesis a todas esas preocupaciones que le hacían zozobrar. Ellas no se moverían, en cuanto volviera le estarían esperando de la misma forma. Hay cierta musical celestial en mis trastornos y desvaríos.

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