lunes, 20 de mayo de 2013
Buscando una gota de calor
Estoy ardiendo en mitad del incendio. La fricción de mis ojos y tu cuerpo de dinamita no podía dar lugar a otra cosa. Normal que te des a la fuga, normal que busques protección. El único calor de esta ciudad sale del viejo motor de un coche que ronronea a la espera de que el semáforo pase a verde. A veces te puede rescatar enseñarle pequeñas maldades a los niños, ellos te lo devuelven con esa sonrisa de satisfacción mientras su madre te odiará por los mismos motivos. Así vamos conspirando contra el mundo que nos tocó, y así veo que todo sería más fácil de tu mano. Los sátiros camuflados en el frontispicio de la catedral dan su pésame. Los estantes vacíos saben de lo que hablo. Estoy tratando de ser bueno pero no me acaba de salir bien. A veces me quedo quieto en mis zapatos, a veces hay bombas de relojería bajo mi almohada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario